La gente recuerda las historias y olvida los anuncios. No necesitas una publicación larga para contar una. Bastan tres momentos.
Los tres momentos
- 1Cómo estaban las cosas. Una frase de planteamiento: el problema, el plan o el punto de partida.
- 2Qué pasó. El giro: lo que salió mal, cambió o te sorprendió.
- 3En qué quedó. El resultado y una cosa que el lector pueda llevarse.
Un ejemplo, en esbozo
«Teníamos tres semanas para terminar cuarenta pedidos. La impresora se estropeó el primer lunes. Pedimos una prestada a un vecino, trabajamos de noche y mandamos la última caja el día veinte. La próxima vez reservaremos una segunda impresora en enero.» Cuatro frases, una forma y una lección.
Mantenlo pequeño y concreto
- Un momento, no toda la historia.
- Un detalle con nombre —el vecino, el lunes, el número— lo hace creíble.
- El final puede ser modesto. Un resultado pequeño y cierto gana a uno grande que no lo es.
Cuándo no
No todas las publicaciones necesitan una historia. Un precio, un horario o un enlace pueden ser simplemente eso. Usa la forma cuando quieras que algo se recuerde.
Lee el pie de foto y pregúntate qué pasó en él. Si nada, es un anuncio: está bien, pero llámalo así.
