En cuanto otra persona escribe una publicación por ti se descubre que tu voz nunca estuvo escrita: solo interpretada. Lo que vuelve es gramaticalmente impecable e inconfundiblemente ajeno.
Una página, cuatro partes
- Tres adjetivos y uno que no eres: «cálido, preciso, sin exceso; nunca acelerado»
- Las palabras que usamos y las que no, en forma de lista de verdad
- Tres frases de tus publicaciones que suenen lo más a ti posible
- Tres frases estropeadas a propósito, con una línea de explicación
La cuarta parte es la que más trabaja. Enseñar una buena frase educa despacio; enseñar esa misma frase estropeada educa al instante.
Lo que conviene decidir una vez
Emojis: sí o no, y dónde. «Nosotros» o «yo». La exclamación: nunca, poco o a placer. Tú o usted. Cada una es una moneda al aire que no conviene lanzar antes de cada publicación.
Escribe para un desconocido despierto, no para ti. La prueba es si alguien que no te ha conocido puede escribir dos publicaciones que publicarías sin tocar.
