La mayoría de la gente elige su usuario con prisa, en el momento de abrir la cuenta, y convive con él años. Merecen la pena diez minutos de reflexión, porque acaba en tarjetas, en escaparates, en el lateral de una furgoneta y en la boca de gente que solo lo ha oído.
Lo que tiene que hacer un usuario
- Ser fácil de decir en voz alta, para que alguien pueda pasarlo sin deletrearlo.
- Ser fácil de escribir, para que quien lo oiga pueda teclearlo bien.
- Ser el mismo, o casi, en todas las redes que puedas usar.
Compruébalo antes de enamorarte de él
- 1Búscalo en todas las redes a las que podrías unirte, no solo en la que estás hoy.
- 2Comprueba que hay una dirección web equivalente disponible, aunque todavía no vayas a usarla.
- 3Busca negocios que ya usen algo parecido en tu campo y cualquier nombre registrado que pudiera causar una disputa. Las normas varían según el país, así que consulta a alguien que conozca las tuyas si el nombre es importante.
- 4Díselo a un amigo por teléfono y pídele que lo escriba. En lo que él se equivoque, se equivocarán otros.
Qué evitar
- Números, guiones bajos y letras dobles que nadie oye.
- Un nombre muy parecido al de una marca más conocida.
- Un nombre que te ate a un solo producto o lugar cuando puedes crecer más allá.
Cambiarlo más tarde
La mayoría de las redes permite cambiar el usuario, pero los enlaces y las menciones que usaban el antiguo pueden dejar de funcionar, el material impreso sigue siendo incorrecto y algunas redes limitan cada cuánto se puede cambiar. Trata un cambio como un pequeño cambio de marca y planifícalo como tal.
Escribe el usuario en un papel y pídele a un desconocido que lo lea en voz alta. Si duda en algún punto, cámbialo ahora, que sale barato.
