Decidir qué publicar, escribirlo, encontrar la imagen y elegir la hora, por separado para cada publicación y cuatro veces por semana, son cuatro pequeños proyectos semanales. Casi nadie lo sostiene, y dejarlo parece falta de disciplina cuando en realidad es una tarea mal formada.
Separa decidir de hacer
La parte cara no es escribir. Lo caro es cambiar de contexto para decidir. Así que decide todo de una vez, en una sentada, y deja el hacer para después, cuando la decisión ya está tomada.
- 1Escribe todas las publicaciones que podrías hacer el mes que viene: veinte ideas en bruto, una línea cada una, sin juzgar
- 2Tira la mitad. Sobreviven las que puedes imaginar
- 3Dale a cada superviviente una franja en el calendario y nada más
- 4Para. Esa era la hora
Los temas facilitan, no rigidizan
Asignar a cada franja semanal un tipo aproximado de publicación —algo hecho, algo explicado, algo de entre bastidores— quita la página en blanco sin quitar libertad. Eliges dentro de una categoría en vez de elegir entre todo.
Llena la cola en el orden que te apetezca
Las franjas ya están reservadas, así que puedes escribir hoy la publicación del martes que viene porque hoy te apetece. Ese es el beneficio real: un calendario donde tu energía decide el orden mientras las fechas siguen fijas.
Deja una franja libre a la semana a propósito. Pasará algo sobre lo que querrás publicar, y si todas las franjas están llenas, lo que de verdad es actual queda detrás de tres publicaciones planificadas que podían esperar.
La medida del éxito
No si el mes sale exactamente según el plan: no saldrá. Sino si, en una semana en la que todo va mal, las publicaciones salen igual. Es el único examen que un plan tiene que aprobar.
