La gente sigue una cuenta por cómo se ve y cómo suena. Cuando una de las dos cosas cambia de golpe, algunos no la reconocen y otros creen que la han hackeado. Un cambio de marca sale bien cuando se anuncia, se explica y se termina como es debido.
Decide qué cambia en realidad
Una foto de perfil nueva, un nombre nuevo, una voz nueva y una oferta nueva conllevan riesgos distintos. Cambiar el aspecto es suave. Cambiar el nombre o lo que vendes es un paso mayor y merece un aviso más largo.
Avisa antes de hacerlo
- 1Anuncia el cambio con una semana de antelación, más o menos, con la fecha.
- 2Explica por qué en una frase. «Ahora hacemos más que tartas» basta.
- 3Enseña el nuevo aspecto para que no sea una sorpresa el día del cambio.
- 4Fija ese día una publicación que diga qué ha cambiado, para quienes se perdieron el resto.
Qué actualizar
- Fotos de perfil, nombres y biografías en todas las redes.
- El enlace de tu biografía y la página a la que lleva.
- Portadas de historias destacadas y publicaciones fijadas.
- Respuestas guardadas, firmas de correo y material impreso.
- La cola: las publicaciones programadas hace semanas pueden seguir llevando el nombre antiguo, el logotipo antiguo o una oferta que ya terminó. Repasa todo lo que está esperando.
No borres el pasado
Las publicaciones antiguas forman parte de tu historia, y quitarlas hace que la cuenta parezca recién abierta. Consérvalas, salvo que sean claramente erróneas o dañinas, y deja que el archivo muestre cómo llegaste hasta aquí.
Al día siguiente del cambio, mira tu perfil como un visitante nuevo y como un seguidor de siempre. Todo lo que confunda a cualquiera de los dos sigue sin terminar.
