Un producto nuevo, un disco, un curso, la apertura de una tienda. El día tiene forma: un adelanto la víspera, el anuncio en el minuto, seguimientos durante el día, un agradecimiento al final. Cada una de esas publicaciones se conoce de antemano, que es justo la gracia.
Escribe el día como una lista
- 1La víspera por la noche: un adelanto, una red, todavía sin enlace
- 2Minuto del lanzamiento: el anuncio en todas partes a la vez, con el enlace donde los enlaces funcionan
- 3Dos horas después: la primera reacción, una cita o una pregunta que te hicieron
- 4Por la tarde: el detrás de cámaras, la historia de cómo se hizo
- 5Por la noche: un agradecimiento, y dónde encontrarlo mañana
Prográmalo todo la semana anterior
De cinco a ocho publicaciones, cada una con su minuto y sus redes, programadas de una sentada. Ese día tu trabajo pasa a ser responder, que es la parte que necesita a una persona, y la parte para la que tendrás tiempo porque publicar ya está hecho.
Deja un hueco libre
Pasará algo que merezca una publicación: la foto de un cliente, una pregunta que hace todo el mundo. Una publicación en directo a las cuatro desde una persona tranquila gana a una programada, y solo puedes estar tranquilo si el resto está resuelto.
Apaga las publicaciones automáticas solo si ese día cambia el mundo. Si no, confía en el plan que hiciste cuando pensabas con claridad.
