Toda cuenta tiene un mes malo, y la palabra que llega a explicarlo siempre es la misma. Conviene separar la parte que existe de la que no.
La parte que existe
Las plataformas sí limitan hasta dónde llega cierto contenido sin retirarlo ni avisarte a gritos. Instagram lo llama no recomendable: la publicación sigue ahí, tus seguidores la ven, pero queda fuera de Explora y de otras superficies de recomendación. Motivos: contenido que roza una norma, material reposteado con la marca de agua de otro, redacciones que son cebo de interacción.
Hay una página de estado de la cuenta que dice si te afecta. Es lo más útil que se puede saber, porque convierte un rumor en un hecho comprobable en un minuto.
La parte que es folclore
- Un veto secreto por publicar demasiado, o demasiado poco
- Un veto por usar los mismos hashtags dos veces
- Un veto que se quita tomándote una semana libre o poniendo tres historias al día
- Un veto que detecta una web «verificadora» de terceros: no miden nada que no puedas ver tú
La explicación mucho más común
El alcance es volátil. Una publicación que llegó a mucha gente fue llevada por las recomendaciones; puede que la siguiente no la recojan, y la caída parece dramática porque la primera era la excepción. Compara un mes con un mes, no una publicación con la mejor que has tenido.
Una causa real y aburrida que conviene descartar: un enlace, una palabra o una imagen que activa un filtro automático. Si varias publicaciones seguidas rinden mal y comparten un rasgo, quítalo y observa. Eso es una prueba; lo demás es un relato.
