Las cuentas que duran años no las llevan personas con más ideas. Las llevan personas con una rutina, y la rutina es lo bastante corta para sobrevivir a una mala semana.
Uno: planifica el mes, no el día
Elige tres o cuatro temas de los que va la cuenta y dale a cada uno un hueco en la semana. Un martes que siempre es la publicación de oficio es un martes que nunca empieza en blanco.
Dos: produce por lotes
Fotos, textos y retoques van más rápido en serie que de uno en uno. Una tarde de fotos y una hora de escritura cubren quince días, y las publicaciones salen de un solo ánimo en vez de catorce.
Tres: programa y aléjate
Pon el lote en el calendario en los minutos en que tu audiencia está de verdad y deja que el worker publique. Publicar a mano a las siete cada tarde es el paso en el que casi todos abandonan, así que elimínalo.
Cuatro: mira atrás una vez por semana
Diez minutos. Qué guardaron, qué reenviaron, qué hueco se quedó mudo. Ajusta una cosa para la semana siguiente —el hueco, el tema, el formato— y solo una, para saber qué lo hizo.
El fallo típico es saltarse el cuarto paso. Sin él el bucle sigue girando, pero gira la misma semana para siempre.
