La gente pregunta cuál es mejor. Es la pregunta equivocada; hacen trabajos opuestos. Instagram es bueno para mostrarte a quien aún no te conoce. Un canal de Telegram es bueno para llegar a quien ya decidió que quiere oírte.
Cómo se comporta un canal
- Cada publicación llega a cada suscriptor, en el orden en que la escribiste. No hay ningún ranking que superar.
- Los suscriptores reciben una notificación, salvo que silenciaran el canal. Es más fuerte que una publicación de feed que quizá no llegue a mostrarse nunca.
- Casi no hay descubrimiento. La gente llega sobre todo porque tú la enviaste allí.
Ese último punto es todo el diseño. Un canal es una lista de personas que dijeron que sí.
Cómo repartir el trabajo
- Instagram: las imágenes, el alcance, la forma en que te encuentra gente nueva.
- Telegram: las noticias que no deben pasarse por alto: una fecha, un lanzamiento, un cambio de horario, un enlace en el que hay que pulsar.
- En Instagram, invita al canal de vez en cuando y desde la biografía. No esperes que lo encuentren solos.
Corto y regular
Un canal que envía mucho acaba silenciado, y un canal silenciado no lo lee nadie. Unas pocas publicaciones con sustancia a la semana superan a varias al día. Si tienes diez cosas que decir, envía las dos que importan.
Programarlo
Un canal es la red más fácil de automatizar: el bot que creas es tuyo, y no hay ninguna revisión entre tú y la primera publicación. Escribe la semana el domingo, ponla en cola y déjala correr.
La prueba para una publicación de Telegram: ¿me alegraría recibir esto como notificación? Si no, es para Instagram, o para nada.
