Publicar es fácil de empezar y difícil de mantener. Los primeros meses van de novedad, luego de costumbre, y en algún momento puede que descubras que te da pereza. Es habitual, y es una señal que conviene escuchar.
Las señales
- Pereza cuando llega la hora de publicar.
- Copiar tus propias publicaciones antiguas porque no tienes ideas nuevas.
- Mirar las cifras mucho más a menudo de lo que haces algo.
Cambia la carga, no el objetivo
- Publica con menos frecuencia. Un ritmo más bajo que mantienes es mejor que uno más alto que te cansa.
- Usa formatos más sencillos. Una fotografía normal con dos frases honestas basta.
- Haz varias publicaciones de una sentada y luego deja la cuenta en paz hasta la siguiente.
Deja que las herramientas lleven parte
Escribir una semana de publicaciones de una vez y programarlas convierte una decisión diaria en una semanal. Las piezas que nunca caducan, como una presentación o cómo funciona algo, pueden reutilizarse. Lo que las herramientas no pueden hacer es mantener la sensación de que la cuenta está viva. Eso sigue necesitando a una persona, pero a una que no está bajo presión diaria.
Tómate un descanso a propósito
Una pausa planificada, con la cola revisada y una línea en tu biografía, cuesta muy poco. Lo que de verdad daña una cuenta es un silencio imprevisto de varias semanas. Nuestro artículo sobre tomarte una semana libre recoge las comprobaciones.
Pregúntate si la red es la adecuada
A veces la razón de que no sea divertido es que estás en la red equivocada para lo que te gusta hacer. Si te gusta escribir y estás haciendo vídeo, o al revés, plantéate mover el esfuerzo. Está permitido irse, y nuestro artículo sobre dejar una red explica cómo hacerlo bien.
Si solo pudieras mantener un hábito durante los próximos tres meses, ¿cuál sería? Haz de eso el plan y deja que lo demás se escurra.
